miércoles, 30 de mayo de 2012

Una niña escucha por primera vez su voz a los 10 años


Sammie Hicks, una niña de Dallas en Texas, estaba sorda desde el nacimiento por una mutación genética en su oído.
Pero hace poco recibió un implante coclear con el que pudo escuchar el sonido de su propia voz, su risa y su respiración por primera vez.

La pequeña rompió a llorar después de conocer lo que para muchos otros es algo familiar. Su médica le avisó de que su cerebro ahora está recibiendo demasiada información nueva, que antes no recibía, pero que poco a poco se acostumbrará.

"Suena raro" dijo cuando se activó su implante. Sammie aprendió a hablar y a leer los labios desde pequeña gracias a audífonos que facilitaron su desarrollo.

La intervención quirúrgica a la que se ha sometido Sammie no está a disposición de cualquiera, ya que cuesta más de 95.000 euros. Sin embargo, esta familia logró convencer a su seguro médico para que asumiera los gastos de la operación para que su hija pudiera escuchar. ¡Le deseamos mucha suerte en la nueva gran etapa que le espera!

miércoles, 16 de mayo de 2012

Mama Aleta, luchadora para su cultura ancestral

Aleta Baun es una campesina de la isla de Timor (Parte Occidental de Indonesia) que lucha desde hace 15 años para salvar su entorno natural y sus culturas ancestrales. Con otras 500 lugareñas, esta mujer de 46 años ha conseguido parar la explotación de todas las canteras de mármol en la tierra de sus antepasados.

Desde 1999, ha acampado delante de las canteras, viajado de pueblo en pueblo para explicar a los campesinos la importancia de preservar sus culturales ancestrales.
No es una lucha sin riesgo. Mama Aleta ha sido amenazada de muerte, han lapidado su casa, ha sido insultada y llamada "mala madre" por sus vecinos.

En cada pueblo, explica sin cesar la importancia de combatir por su cultura ancestral. Recuerda a los campesinos su vinculo vital con el bosque, la montaña, los ríos, que están desapareciendo con la explotación del mármol.
No es solamente la biodiversidad que ha sido devastada sino las raices culturales de esta comunidad.
El pueblo Mollo ve a la naturaleza como un cuerpo humano. Las piedras simbolizan los huesos, la tierra la carne, el agua la sangre, el bosque los pulmones, la piel y el cabello. Entonces si no hay piedras ni bosques, el pueblo no puede sobrevivir.
Entre 2008 y 2012, Aleta ha conseguido suspender la actividad de 5 canteras de mármol entre Mullo Norte y Mullo Sur.
Explica que son voluntarios pero el resultado empieza a ser visible en varias regiones en las que los bosques han sido devastados.

Es el principio de una lucha pero con la concienciación de sus vecinos y otros pueblos, Mama Aleta consigue paso a paso evitar catastrofes y la extinción de su entorno natural y cultural.
De un pequeño grupo de mujeres, ahora son cientos de personas luchando para la misma causa.
Un gran ejemplo para una tan pequeña isla.