jueves, 21 de octubre de 2010

Un modelo en tiempo de guerra

Si viajamos a Líbano, podemos descubrir un pueblo excepcional, diferente, sostenible… Se llama Barqa y se sitúa en el norte del país. Empieza su historia en 1978, cuando llegó a la puerta del pueblo un joven jesuita holandés llamado Nicolas Kluiters. Propuso ayudar en el desarrollo de la población y de sus tierras, con una única palabra: la solidaridad. Por desgracia fue secuestrado y asesinado pero sus semillas estaban ya plantadas. El pueblo decidió vengarle y llevar a cabo el proyecto del eclesiástico.

Hoy en día, Barqa cuenta con escuelas y colegios, un hospital, un taller de costura, una cooperativa de 600 metros cuadrados que permite al pueblo ser muy autónomo.
Los habitantes han decidido establecer un trabajo de excavación y explotación en sus terrenos que les ayuda en plantar sus verduras y arboles fruteros.
Han construido también una reserva de agua en las alturas del pueblo lo que les permite ser autosuficientes. y muchos más ejemplos para aburrir de tanta sostenibilidad…

Barqa fue un pueblo ignorado durante mucho tiempo pero hoy representa un ejemplo para sus vecinos.

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